la noche más linda, dijiste,
entre suspiros de paloma y buenaventura de gorriones.
la conversación más íntima, pensaste,
entre escorias de muchedumbre altamente especializadas
en la estampida burlona.
esa estampida que me ocurre en la vagina,
en el útero y la conciencia
cuando hablamos de esas cosas que te conté la otra noche,
que fue posterior a mi antenoche,
pero madrugada de velorios y broches.
¡despiértame!, antes de irte
¡despídete!, no se si vuelva otra vez.
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