martes, 6 de julio de 2010

Rediscado


Creo que no te estoy escuchando
disculpa hay ocupaciones
lo siento, yo no priorizo,
no contesté el teléfono
porque quedó en ninguna parte,
y olvidé buscarlo antes de llamarte.

Sin llamadas telefónicas
sin escucharte porque sonó el buzón de voz
creo que ya no te oigo, no comprendo bien
no se si me hablas en participio o condicional
no logro distinguir si tu voz se enfoca
en día o penumbra
en un sol sostenido o un do natural.

Deja de bailar tan despacio
sonríes sin rastros
gira analfabéticamente y comenta
en un bemol de corchea si se desquita
lo suficiente la esencia del movimiento
como para acelerar el momento;
desconéctate.

Yo no dejaré de llamar, el número
se marcó
el principio
sin final absoluto
sin comienzo relativo
con fenómenos comparables
con intuiciones
monosilábicas.

Aunque nos asuma un tono de llamada en espera.

sábado, 12 de junio de 2010

congelada por inercia


la estupidez me acolarra, las palabras se retuercen.
no hay funcionalidad en mi cabeza,
los ojos no brillan,
las manos transpiran.
es la antítesis personificada de la velocidad
la que me aterra, la que me enloquece
y las palabras se ordenan
de forma alegórica a lo que no quiero hacer.
y los bemoles se sumergen
y las corcheas se detienen.

no tengo vocación de poeta.
tampoco nací poeta.
tampoco entiendo poesía.
antipoesía
o colafría para las pestañas
y así atarmelas a los pies
continuar haciendo historias
pero enjaulada al suelo
en posición fetal
lista para nacer
otra vez
o convertirme en renacuajo
un renacuajo epiléptico.

me congelé de cenizas
se incendiaron los segundos
pero todo trascurre lentamente
aunque yo no permanezca
aunque el renacuajo mueva su cola
aunque los muñecos tomen vida propia
me congelé de la flagelación
de palabras que se entremezclaron
y no supe escribir
no hay motivo ni inspiración
ni esfuerzo.

quedé petrificada por la inercia del movimiento.

donde escondiste el mar


donde suele quedarse el lamento innato
ahí se espera, tranquilo, admirante

yo suelo pensarte de vez en cuando
sutileza de esplendor
silencio atronador

aún

no sé donde escondiste el mar y nuestro universo
no sé donde escondiste los mejores recuerdos
ahí perdidos en la alucinante marea de intrigas callejeras

donde escondiste el mar,
donde escondiste el mar.

fuiste buena consejera de espantos
buena amiga de amargos compases
yo un pez encandilante en tu acuario de doncella
que te miraba todas las noches con la mayor sutileza

quería desnudarte de congojas humanas
la luna en tu cama
la estrella en tu almohada
mi cuerpo en el tuyo, por años...

mírame!
aquí estoy alucinada de tus fantasmas oblicuos
aun te pienso hasta en la noche más clara
aún duermo contigo, hasta en el sueño más profundo

aunque enamorada de otros, aún sigo buscándote
te llevaste las mareas de relámpagos intrusos
en tu habitación
el cielo compuesto de agua con notas paralizadas
en el movimiento submarino
junto a los deseos marítimos
te lo llevaste

te llevaste el encanto y el mar

yo no quiero volar, sólo aprendí a nadar
y tú lo sabes,
mi cielo era tu mar tu mar era mi cielo
nuestros movimientos musicales se componían
del esplendor de las olas en esparcimiento

dónde escondiste el mar
dónde escondiste el mar
dónde,
dónde

dónde escondiste el universo.

martes, 1 de junio de 2010

La pieza sola y los fantasmas


La reina japonesa se enamoró de la sirena nadadora que perdió las semifusas en una partitura que ya no recuerdo pero que sé que resplandece de vez en cuando. No resplandece de brillo, resplandece de sangre. De un destello rojo, de una luz que enceguece los ojos de quien la vislumbre, de quien la encuentre.
Ella, quiso salir a jugar al patio, a saltar el luche y dibujar con tiza los recuerdos y los girasoles que plasmaron juntas en una banca. Ella y cuando hablo de ella no se a quien me refiero. Estaba escrito en una partitura que no recuerdo pero que sé que resplandece de vez en cuando. No resplandece de brillo, resplandece de sangre. De un destello rojo, de una luz que conmueve a quien lo detenga, a quien lo retrate.

La cuidad y sus esquinas estaban perdidas en un sueño que ella deshacía cada vez que permitía que las pesadillas acobardaran su cabeza. Cuando por las noches intentaba suspender las llamadas telefónicas de Bolaño y perpetuar el sentido de lo humano de un Humberto Maturana callado de frío, que, se impacientaba ante la desfiguración de una poesía en decadencia que no hablaba de muerte ni nombres falsos, que no comentaba ni a Chile ni a sus abrazos, que se hacía llamar Sasha y recobraba los anonimatos de aquel que se cambia el nombre, de aquel que se pierde en un puerto de Valparaíso, ya no hijo de ladrón, ya no hijo de carnicero, ya no hijo, más bien, padre ausente. Permanecían aisladas, las esquinas, pues, en callejones sin salida, en muros sin paredes, baños sin retretes, en imágenes perpetuas pero viciosas de pesadillas y llamadas telefónicas ausentes.
Los árboles y las bancas quedaban encerrados en una acuarela sin agua, porque ella misma aceite le entregaba, la llenaba de parafina y la incendiaba de cosas mártires, de asuntos que brindaron honores sin brindar nada pues para ella no existe el honor de las acciones, porque para ella no existen verdades, ya no cree en nada o no le cree a nada. Prefiere sucumbir ante el tormento de un García Madero sin María, de un Alberto Belano sin realvisceralismo, sin la pornografía de un feminismo malentendido de las hermanitas sin nombre plasmado en fotografías de un Gastón Acosta sin comedia del arte, sin la velocidad e instantaneidad del futurismo fascista, pues se olvida que es un recuerdo dado por dos y que de a dos se destruye no de a cero, no existimos en superioridad ni en raza.

Ella, mientras tanto, quiso salir a recorrer la pieza vacía, para cantar sílabas, conversar de sucesiones anecdóticas, de murmullos antiguos, de promesas que se desfiguraron en la nada absoluta, anacrónica y disfónica .Pero cuando a ella me refiero no se muy bien de quien estoy hablando. Estaba escrito en una partitura que no recuerdo pero que sé que resplandece de vez en cuando. No resplandece de brillo, resplandece de sangre. De un destello rojo, de una luz que deshace los labios de quien la toque, de quien la brote.

Y su voz sube un poquito de tono. Es más agudo el ángulo que subtiende en las palabras, de ella y de ella. Son dos ella, son doncellas. La reina japonesa se enamoró de la sirena nadadora y salen a recorrer fantasmas en una pieza sin nombre que se olvidó de retratar fenómenos y que dejó en blanco un libro de historias, no porque borró su partitura sino porque quiso convertirse en fantasma, la pieza sin nombre, quiso que se recorrieran despacio, las doncellas amantes, sin hacer ruidos, que se atravesaran intactas, sin hacer nudos en sus pies para que pudieran caminar tranquilas de regreso a la partitura no encontrada y buscarla bajo escombros sin hacerse daño, silenciosas e intactas, las doncellas de la página del libro de historias sin partituras borradas. Talvez, se piensa, que consiguieron hacerse una, que por eso no es posible el desmembramiento.
Porque La sirena nadadora se enamoró de la reina japonesa que perdió los sol menor sostenido en una partitura que ya no recuerdo pero que sé que resplandece de vez en cuando. No resplandece de brillo, resplandece de sangre. De un destello rojo, de una luz que enceguece los ojos de quien la vislumbre, de quien la retrate para constituir una obra de arte.

jueves, 6 de mayo de 2010

Hemofilia


Suelo olvidarte y recordarte bajo la lluvia y en la espera
ininterminable de olvidarte sobre el otoño y las hojas
que desesperadamente me nublan de otoño y de sangre
los ojos histéricos de coagulación escasa y el desangramiento
a través de la ventana deshecho de locura y llamadas telefónicas.
Sangre y sangro y no sangras, ni los ojos ni los pies
y tu cabeza se atonta o me atonta e intenta explicarme
que no existen ni un dos ni un tres ni una clase exponencial
de fragmentos cíclicos ni en forma de espiral que invadan
nuestra mente pues yo sigo hablando en comunidad.
Como me gusta gritar y gritarles a todos sin hablar
ya que el lenguaje es oculto y mi narcisismo aumenta
cada vez que logro observarte a través de las nubes
con forma de nube y con forma de nubes maltrechas
y corazones deshechos y los desechos de un anhelo
que no se olvida pues nos apasionamos en conjunto
por ideales que muchos llamaron estúpidos y vulgares
que yo misma deseché por convencionales y cursis
que hubiese olvidado si no me hubieses fallado
y que ahora me desangro por haberlos recordado.
y las curvas de nuestros cuerpos que se minimizaban
al tenernos al lado como dos estatuas carentes de comunicación
y la pasión no se que era pero éramos como cíclopes en espanto
o comunión y nos convertimos en muercielagos pues somos
muchos y no tantos y somos tres o más que sólo un conjunto
de pelos y calvicie emocional, que un poco más que no más
que es un espanto que me espantas y nos odiamos
y no me importa nada ahora porque olvidé que es ser un problema
dentro de los conflictos de envergadura insuficiente
para generar una reacción de tortura y electronegatividad
en mi plasma sanguíneo y la sinapsis nuclear
pues no quiero hierro en mi sangre, ni oxígeno que recorra mi cuerpo
pero el desangramiento inminente a falta de coagulación mental
que limita todo la magia y el ilusionismo para encerrarlo
en un cuadradito diminuto de basura que no nos une o que nos une
según el momento o la ilusión del realismo mágico que nos
inundaba de estúpida melancolía de un amor en desdicha
porque me daba miedo la sangre y ya no, no me importa
desangrarme pero lamento hacerlo y no quiero prefiero ser
inmune a todo sentimiento y moral o sistema atmósferico
extraterrenal que pueda liquidarme así como morir por arsénico
o ser un especimen sin carbono en sus moléculas orgánicas
y escaparme de toda enfermedad posterior pero no puedo
porque parece que me desangro por genética y no tengo cura
para las tormentas de una pasión desmedida
y la hemofilia y la sangre y no la nuestra porque ya no existe un nos.

lunes, 8 de marzo de 2010

érase tú y el baño del hospital

y yo quería cantarle romances bajitos y susurros dulcecitos no era probable que pudieras escucharme era un amor chiquitito sin comas sin letras sin sílabas ni palabras al viento no nos comunicábamos ni por mares ni ríos pero solíamos encontrarnos en los árboles no sé porque esa manía andrés de esconderte arriba siempre quisiste una casita en un árbol el vivir en departamento toda una vida te lo impedía yo también siempre la quise y soñabamos arriba de los árboles del parque "magiquito" como le decías tú que había una radio y poníamos música y que nos ibamos a quedar ahí toda una vida en la casita porque era bonita no por nosotros porque nosotros no podíamos ser infinitos siempre lo decías y te terminaste asustando de la no-infinitud y no hallaste nada mejor que solucionarlo con una corta pluma bueno no era eso precisamente de hecho ni siquiera una soga o un acantilado suelo contar que desapareciste porque eso hiciste andrés a veces te siento en la tierra o me asusto al mirar los árboles porque por ahí estarás con un sombrero en tus manos siempre te subías sobre ellos y sobre los que tenían muchas hojotas grandotas y gordotas para mirar las nubes decías y ahora corre una ventisca con sabor a amarillo y a duraznos pelados nosé porque es como raro que siga esperando nada si todo ya lo tuve pero no me importa porque te quise harto no se si lo supiste te lo dije alguna vez? te quiero mucho ni acentos ni comas ni puntos apartes ni gramática ni mayúsculas ni tecnificación pero igual lo tecnificábamos todo y aún lo hago y me acuerdo de ti cuando lo estoy haciendo y me sale una risita estúpida como cuando llegabas cantando con tu mal cantar "la damita y su pequeño perrito, un nuevo personaje en esta gran cruzada" nunca me gusto mucho el cuentito ese pero me lo tragué igual y ya ni se si me gusta solo sé que me gusta acordarme del perrito y tu me decías carita de gato no porque la tuviera sino por la cancioncita de jorge pero no me gusta escucharla porque me duele el pecho y me dan ganas de vomitar la dejaste moribunda como tu cigarrillo y mi linterna que por las noches usábamos para alumbrarnos bueno no era noche no podía verte por las noches era muy chiquitita y tú muy grande según los mayores pero debajo de los árboles con harta sombra te acuerdas? anocheció me susurrabas y creábamos historias fantasmales y tétricas con calaveras y anatomía maltrecha y me alumbrabas con ese maldito cigarro andrés! que fastidio! y yo te decía la linterna hombre que tengo linterna y te llevaste mi pluma andrés la pluma de mi pollo que feo de tu parte sabes que era mi mayor retoño recuerdo añoranza migraña patraña y que tonto que te escribiera por las avenidas principales o por las esquinas de callejones sin uso o con gatos sordos y sórdidos te gustaba el vino me acuerdo y comentabas que te traía un vigor nuevo no sé que cosas decías andrés que eres ridículo si supieras que escucho a yann a estas horas y todo era bien bonito oye tú pero no todo lo bonito se eternaliza que fome sería eso aunque tampoco para qué destruir andrés siempre con esa manía de destruirlo todo aunque ahora te entiendo yo ahora también lo hago tuve que madurar para entenderlo eso de las reformas y qué te enojabas tanto con los simuladores de cambios que les llamabas tú y ahora lo entiendo mi andrés si supieras cuanto he destruido claro nunca opté por destruirme tan directamente si también es metáfora esto oye pero siempre fuiste tan tajante en tus ideas y cuantas veces me destruí después de ti y cuantas veces me deconstruí y no logré crear nada y ahora no he cesado de destruir y he creado tanto andrés no en palabras ni sílabas ni oraciones ni gramática ni siquiera de viento se trata esto ni de agua entiendes es como árboles talvez y un sombrero ahora llevo flores amarillas y no pelo los duraznos me gustan los lápices celestes y antes que los odiaba tanto pero por supuesto deben ser a cera porque o sino los rompo sabes cuanto me estresaban y me he acordado tanto de ti eras como un árbol grande grande y tan indefenso y no sabes cuanto me costó mirar de cara a los árboles de nuevo no existían ni en santiago ni en valparaíso ni en la entrada costera de la que tú hablablas y ahora que quiero árboles hasta para dormir hasta para morir incluso encontré otro árbol claro que de plástico y trató de escupirme porque tiró sus ramas sobre mi y ya no lo vi nunca más talvez viró o se perdió no se que le pasó si lo ves le rompes la frente porque es de plástico y daña la atmósfera y hay un árbol ahora que me sigue pero ya no sé si quiero su sombra es un poco ambigua y a mi me gustan las cosas de un color bien precisas incluso en su degradación y no es que sea opaca es que quizás tiene otros colores pero a mi si me gusta pero no quiero posarme más en sus ramas porque yo quiero mirarlo nomás no es para tanto entiendes y talvez no es árbol no lo había pensado andrés ese es el problema claro y veo árboles andrés los veo y hay hartos somos como una pandilla bien bonita y me gusta acordarme de ti éramos tan hermanos tan parecidos tan amoríos de invernadero tan amoríos de nubes brillantes y no se si me queda espacio porque te escribí mucho no crees y me cansó o ya me aburrí o ya te olvidé que se yo pero fue bonito andrés y eres bonito siempre brillas en las noches estás lejos de friedrich (de ambos) y lejos de john también pero ahí estás con ludwing y yo escucho la novena oye que es magnífica con razón nos endemoniábamos escuchándola y ahora viene un mate es que es necesario andrés alguna vez pensaste que me gustaría el mate que gracia no y me gusta el vallenato y los tangos y hasta los napolitanos que gracia que gracia que gracia andrés que me divierto con tu falta y nos faltó llegar al manicomnio y mojarnos en el baño público de bellavista bella-vista decías tú y te reías y nos faltó hombre pero ya vendrá ya vendrá que yo sé que el árbol que yo busco está cerca y nos hará contacto y me protegerá andres tranquilo encontré un pulpo alguien me ayuda a ponerle nombre sabías y es un pulpo bonito y el árbol estará aquí y tiene sombrero hombre por siacaso llueve no?