la dualidad es parte de los gorriones, no de las sirenas en alta mar.
la indefinición se vuelve imperio de angustia en este vasto cantar
yo he vuelto hecha conciencia con decisión en la armadura
el gorrión prima mi vida y he ahí donde el juego culmina
en la dulzura de sus relámpagos párpados
en la inquietud de su soberano nombre
en el abolir de muñecos por congelación
en el cantar genuino de primavera
en la dentadura de cazador de sirenas
y protector de doncellas.
no te niego la hermosura,
no te niego el resplandor, silbador
pero mis mares no simbolizan con tu armazón
pero mis escamas no se regeneran con tu habladuría
pero mis ojos no te consideran el primor
el primor habilidoso de extremoduro sentimiento:
se llama gorrión!
se llama gorrión!
he aquí el gorrión!
he aquí, el primor!
la proa, el timón,
la popa, el gorrión
la dentadura, la absolución
el enamoramiento precoz
está en esas aves volantines
que me rehabilitan la mordedura de uña
y me sonríen de mariposa gatuna.
yo elijo tu nombre, gorrión
y la lucha definida está obsoleta en tus pasos
se propone constante en tus delfines de boca
y tus ojos de piratería mundana
llamados linces volátiles
cuando me pestañean en la embriaguez
del encantamiento mutuo
ese sentir potencial
que se viven en los gorriones con vuelo de escama
y en las sirenas con nado de pluma
en la cópula verbomática
de mi poesía y tu infinito
que nos magnetiza a la comunión perpetua.