jueves, 6 de mayo de 2010

Hemofilia


Suelo olvidarte y recordarte bajo la lluvia y en la espera
ininterminable de olvidarte sobre el otoño y las hojas
que desesperadamente me nublan de otoño y de sangre
los ojos histéricos de coagulación escasa y el desangramiento
a través de la ventana deshecho de locura y llamadas telefónicas.
Sangre y sangro y no sangras, ni los ojos ni los pies
y tu cabeza se atonta o me atonta e intenta explicarme
que no existen ni un dos ni un tres ni una clase exponencial
de fragmentos cíclicos ni en forma de espiral que invadan
nuestra mente pues yo sigo hablando en comunidad.
Como me gusta gritar y gritarles a todos sin hablar
ya que el lenguaje es oculto y mi narcisismo aumenta
cada vez que logro observarte a través de las nubes
con forma de nube y con forma de nubes maltrechas
y corazones deshechos y los desechos de un anhelo
que no se olvida pues nos apasionamos en conjunto
por ideales que muchos llamaron estúpidos y vulgares
que yo misma deseché por convencionales y cursis
que hubiese olvidado si no me hubieses fallado
y que ahora me desangro por haberlos recordado.
y las curvas de nuestros cuerpos que se minimizaban
al tenernos al lado como dos estatuas carentes de comunicación
y la pasión no se que era pero éramos como cíclopes en espanto
o comunión y nos convertimos en muercielagos pues somos
muchos y no tantos y somos tres o más que sólo un conjunto
de pelos y calvicie emocional, que un poco más que no más
que es un espanto que me espantas y nos odiamos
y no me importa nada ahora porque olvidé que es ser un problema
dentro de los conflictos de envergadura insuficiente
para generar una reacción de tortura y electronegatividad
en mi plasma sanguíneo y la sinapsis nuclear
pues no quiero hierro en mi sangre, ni oxígeno que recorra mi cuerpo
pero el desangramiento inminente a falta de coagulación mental
que limita todo la magia y el ilusionismo para encerrarlo
en un cuadradito diminuto de basura que no nos une o que nos une
según el momento o la ilusión del realismo mágico que nos
inundaba de estúpida melancolía de un amor en desdicha
porque me daba miedo la sangre y ya no, no me importa
desangrarme pero lamento hacerlo y no quiero prefiero ser
inmune a todo sentimiento y moral o sistema atmósferico
extraterrenal que pueda liquidarme así como morir por arsénico
o ser un especimen sin carbono en sus moléculas orgánicas
y escaparme de toda enfermedad posterior pero no puedo
porque parece que me desangro por genética y no tengo cura
para las tormentas de una pasión desmedida
y la hemofilia y la sangre y no la nuestra porque ya no existe un nos.