el horizonte elocuente
a cuestas del tiempo rey
subordinado al revoloteo de pájaros
donde tu amado yace paciente
y se retira impaciente, catalina
yo sé muy bien que no vendrás
ni estarás
en la mar
en el ancla
en la pereza
ni en la codicia
de palabra cualquiera
duramente
escuchar tu nombre
en la contemporización
del aborto de pestañas
cuando te me apareces
en las noches desiertas
y vacías de luces
mientras la sorda duerme
o la sórdida muerte
se espera
para llevarse a ese amado mío
que no llega
que partió en tu regazo, gorrión
con cantos de gloria
y victoria en la guerra
me dejaste acá
en la conciencia ceniza
y el vuelo pájaro
perdido en el horizonte
el horizonte elocuente
a cuestas del tiempo rey
donde te refugias
esperando la partida
la partida de mi lado
donde lo ametrallan
tus jolgorios llorosos
y tu insistencia de cerdo en matadero,
catalina
los gemidos culposos
que el gorrión escucha
y lo absorve
y lo dilata
y lo confunde
él quiere encontrar la partida
pobre gorrión
con ojos de lince
y barbas esponjosas de llanto en las narices
con boca de seda
y manitas de trinchera
pequeñas
fraternas
pobre gorrión
te apareces
y desapareces
tal vuelo de mariposa princesa
mariposa y aletas en la carita
de catalina
que revolotean
esperando esa partida que no llega
y esa espera que no parte
y ese advenimiento que se fue
y ese fue que ya partió
y el universo que se esfumó
como gemido de cerdo en matadero
antes de ser absuelto
dejando eco
en tu carita de cera, catalina
la mía, mi rostro esponjoso
que absorbe lágrimas de pegazo
y eco de llanto
de horizonte elocuente
a cuestas del tiempo rey
que se desvanece.
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